¿Y si en lugar de pintar sobre el blanco del lienzo lo manchas antes con un tono general?
Velázquez y Rembrandt nunca pintaban sobre blanco. El Greco solía aprovechar los restos de pintura para preparar la base de sus cuadros. Usaban una técnica llamada imprimatura o imprimación: antes de empezar, cubrían todo el lienzo con un tono general, normalmente tierras, grises o rojizos.

¿Por qué lo hacían?
- El lienzo blanco «miente». El blanco puro deslumbra y hace mucho más difícil calcular con precisión las luces y las sombras.
- Atmósfera unificada. Si dejas que ese color de fondo se filtre entre las pinceladas, todo el cuadro comparte la misma armonía y la misma temperatura de luz.
- Adiós al miedo. La imprimación rompe el bloqueo inicial ante el soporte en blanco y te da mucha más soltura.
- Vibración. El color de base hace que el cuadro resulte más vibrante, porque cada color que pones encima dialoga directamente con él.

En este paisaje manché el lienzo de naranja antes de empezar. Fíjate en cómo ese naranja asoma entre los azules y los ocres y calienta todo el cuadro.
Si quieres saber más sobre la historia de la imprimación, el Museo del Prado tiene un artículo muy completo sobre la evolución de las preparaciones en la pintura.
¿Quieres practicarlo conmigo? En los talleres trabajamos estos recursos paso a paso.

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