Llevaba meses preocupada por cómo entra el sol en mi estudio a ciertas horas del día, por si a la larga estropeaba mis cuadros. Por eso empecé a barnizarlos. Hay quien se sorprende, pero barnizar es esencial.
Por qué barnizar
- Algunos barnices protegen de los rayos UV del sol.
- La pintura se homogeneiza: si había zonas mates y zonas brillantes, todo pasa a tener el mismo acabado.
- Los colores ganan intensidad y profundidad.
- La obra dura mucho más en el tiempo y su limpieza es mucho más sencilla.

Consejos para barnizar un cuadro
- Espera a que seque. Si el cuadro es acrílico, déjalo secar un mínimo de dos semanas. Si es óleo, bastante más: entre seis meses y un año.
- Quita el polvo. Antes de barnizar, asegúrate de que la superficie no tiene polvo; si lo tiene, retíralo con una brocha suave de pelo sintético.
- Usa brochas solo para barnizar. Cuando las compres, déjalas una noche en remojo para que los pelos que se vayan a caer lo hagan en el agua y no sobre el cuadro.
- Valora los barnices removibles. Se pueden retirar con los años, son más fáciles de aplicar porque unifican los brochazos y algunos incluso permiten pintar encima y volver a barnizar.
- Cruza las capas. Aplica la primera capa en una dirección y la segunda en la otra. Deja secar cada capa antes de la siguiente; a mí me gusta esperar 24 horas. Con dos capas suele ser suficiente.

Me encanta cómo quedan: los colores ganan intensidad. ¿Ya te has atrevido a barnizar un cuadro?

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